
“Con todos los matices unidos a
las diferencias de sus opiniones personales y de sus temperamentos,
los grandes filósofos, especialmente Montesquieu,
Voltaire, Rousseau y Diderot, se entregan a una misma
crítica sistemática de la sociedad de su
tiempo, en todos los planos: religioso, político,
social y económico. Con raras excepciones, los
filósofos admiten la existencia de un dios creador
y organizador del universo. Pero ese dios no interviene
en la historia humana. A la vieja tradición, que
presenta la vida terrenal como un valle de lágrimas,
simple paso hacia la vida eterna, Diderot opone la idea
de que no hay más que un deber, ser feliz.”
J. Carpentier y F. Lebrun. Breve historia de
Europa.
