«Las guerras entre estados capitalistas
son, en general, las consecuencias de su concurrencia
en el mercado mundial (...). Si una guerra amenaza estallar,
es un deber de la clase obrera de los países afectados
hacer todos los esfuerzos para impedirla por todos los
medios que les parezcan los más apropiados y que
varían naturalmente según el estado de la
lucha de clases y la situación política
en general.»
Resolución del Congreso de la II Internacional.
Stuttgart, 1907.
