“Instando a mi amigo cristiano a que me explicase
qué es nobleza hereditaria, después de decirme
mil cosas que yo no entendí (...) concluyó
con estas voces, interrumpidas con otras tantas carcajadas
de risa: “nobleza hereditaria es la vanidad que
yo fundo en que, ochocientos años antes de mi nacimiento,
muriese otro que se llamó como yo, y fue hombre
de provecho, aunque yo sea inútil para todo.”
José Cadalso. Cartas marruecas. 1789. Carta
XIII.

