La
guerra entre Rusia y Japón
hay que encuadrarla en el marco de la lucha
entre dos potencias imperialistas en
el Extremo Oriente.
Ambas deseaban ampliar su área de influencia
en Manchuria, provincia China,
así como apoderarse de la península
de Corea.
Acorazado japonés Kasuga
Lo irreconciliable
de sus intereses desembocó en un conflicto
que se desarrolló durante los años
1904 y 1905.
Soldados japoneses
Japón,
potencia ascendente económica
y militarmente, se consagró como indiscutible
gran país tras la derrota de Rusia,
que asistió impotente a la destrucción de sus flotas
del Báltico y el Pacífico.
La
derrota provocó en Rusia un fuerte
movimiento social en demanda de reformas. En él
participaron los soviets, que años
más tarde cobrarían especial relieve.
El malestar sirvió de detonante a la Revolución
de febrero de 1905.