Los propietarios de las tierras
y aquellos que las cultivan son clases "productivas",
en tanto que el resto, comerciantes y artesanos son
"estériles".
La riqueza circula
mediente el trasvase de parte de las rentas de la
clase productiva (los agricultores)
a las clases improductivas.
Turgot, ministro de Luis XVI de Francia
y discípulo de Quesnay, completó su teoría
afirmando que la economía está sujeta
a un orden natural y que el Estado
ha de intervenir lo menos posible en ella. Los reyes
deben dejar que precios, salarios y producción
se regulen por sí solos. Esta teoría quedó
plasmada en la célebre frase "Laissez-faire,
laissez-passer, le monde va lui même".